En perjuicio de los ciudadanos: La disparatada jornada laboral de la Policía Nacional en España

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Por Quinto Sertorio

El pasado mes de diciembre vio el alumbramiento de una nueva idea, de un nuevo concepto en la ya larga e interminable cadena de despropósitos y de “ideas felices”, sobre cómo organizar a los funcionarios del actual Cuerpo de la Policía Nacional, en cuanto a cómo debe de distribuirse al personal, para en teoría facilitar su trabajo en aras de un mejor servicio público, que atienda las necesidades de seguridad nuestra sociedad.

Hace muchos, muchos años, los Policías hacían servicio en un sistema que los más mayores denominaban 24 x 24, por suerte de ahí se pasó a otro, que era el de 24 x 48, ese “sistema”, por llamarle de alguna manera, dio paso al de cuatro turnos, en aquellos servicios que cubrían las 24 horas del día, todos los días del año; algo más tarde en 1989 se cambió por el sistema de cinco turnos, y poco después en 1995, se añadieron los denominados “índices correctores”. En unos años, ¿pocos?, desde los años ochenta a los noventa, se habían pasado por varios sistemas de jornada de trabajo.

Hete aquí, que quedaba algún fleco por solucionar, el sistema de “Turnos rotatorios” produce varios efectos de consecuencias perniciosas, en primer lugar para el servicio al ciudadano ya que consagraba una debilidad organizacional como era, que había el mismo número de patrullas y de policías independientemente de que fuese lunes a la mañana, o que fuese sábado por la noche, con la regulación de 1989 estos problemas quedaban solucionados en parte, gracias al sistema de “núcleo base + núcleo complementario”, que permitía reforzar el núcleo base en diferentes turnos, cualquier día de la semana y en cualquier turno, acomodándose a las especiales características de cada población, en un solo folio especificaba los criterios generales y dejaba margen a cada Comisaría para adaptarse. Por otra parte el cambiar diariamente de turno de trabajo, produce interferencias en la calidad de vida de los funcionarios, problemas de alimentación, problemas de conciliación familiar, etc.

Poco se avanzó desde 1989, al menos de forma completamente legal, ha habido reuniones, ha habido negociaciones, ha habido acuerdos, pero los problemas básicos han seguido ahí.

¿Y ahora?, pues ahora, en una decisión sin precedentes “alguien” ha decidido que si las organizaciones sindicales pedían un sistema de seis turnos, sistema que no es más que una prolongación del de cinco turnos, con un día más de libranza, pero que adolece de los mismos problemas organizativos del servicio policial, y de los mismos problemas ya citados relacionados con la calidad de vida de los funcionarios; y ha decidido que la administración no estaba dispuesta a admitir la reducción del servicio policial, que podía suponer ese sistema de seis turnos; en un enroque  que parece el de Salomón, ha cortado por la mitad a la criatura, y se ha “inventado” un nuevo sistema denominado “cinco coma cinco”, “cinco y medio”.

Este “Cinco y medio” se olvida de las pequeñas Comisarias Locales, se olvida de todos los puestos de trabajo unipersonales que se realizan en turnos rotatorios, y se olvida de cómo organizar periodos vacacionales y de permisos, resumiendo: se olvida de la Policía, se olvida de los Policías, y se olvida de los ciudadanos, tiene todos los ingredientes para parecer nacido en uno de esos departamentos de gestión de personal en los cuales los Policías somos números, los delitos son otros números, y los ciudadanos son más números. Departamentos de “gestión eficaz y eficiente”, que creen posible calcular “Policías y medio”, que suman delitos según criterios estadísticos, que no se corresponden con lo que piensan y con lo que sufren las víctimas, y que planifican los objetivos de trabajo policial, olvidándose de que la Policía es un Servicio Público que se debe a la sociedad, y que en la Policía, no caben criterios de gestión empresarial privada para pretender ser un servicio “rentable”.

No contentos con ese “cinco y medio”, en unos quince folios también se ha enviado al limbo del recuerdo, el sistema de “núcleo base más núcleo complementario”, dejando para completar el sistema de turnos rotatorios únicamente un sistema de turno ordinario, que solo permite servicios de lunes a viernes en mañanas y tardes además de los sábados por la mañana, ¿y los servicios de espectáculos deportivos, y los de otros eventos, etc. que suelen celebrarse en fines de semana?

Por si esto fuese poco, la Circular de 18 de diciembre ha alumbrado un apartado que no estaba en el Acuerdo sindical de ese mismo 18 de diciembre, ¡en tan escasísimo lapso de tiempo!; apartado gracias al cual todos los responsables policiales de Comisarias, de Distritos, Jefes de Sección, es decir prácticamente y casi todos los Inspectores Jefes y Comisarios finalizarán sus jornadas laborales como más tardar a las 18,00 horas de lunes a jueves, y a las 14,30 horas los viernes, ¡Menos mal que nos quedaran los Inspectores y los Subinspectores por si sucede algo importante en las Comisarias y en las poblaciones donde está presente el Cuerpo de la Policía Nacional¡.

Este maravilloso nuevo sistema de jornada de trabajo, lleva varias semanas alterando el ritmo de vida profesional de numerosos profesionales, ¡es lógico!, es como un tetris sin solución, como un laberinto de quince folios que es irrealizable, si se desea seguir todo lo que está escrito y si se desea seguir y cumplir todas las referencias legales a las que alude. ¿Y por qué?, pues porque ha conseguido algo realmente difícil: ha supuesto un acuerdo prácticamente general entre los responsables policiales, entre los mandos de unidades operativas, entre los representantes de las organizaciones sindicales y entre los Policías en general, y los ha puesto de acuerdo en unas mismas cosas: no hay forma de aplicarlo, no responde a las necesidades operativas, no sirve para mejorar las condiciones laborales y de conciliación familiar de los policías, y no sirve para mejorar la seguridad de los ciudadanos.

Un nuevo sistema de jornada laboral, que no de jornada de servicio, porque se olvida de que la Policía es un Servicio Público por y para la sociedad, porque pretende establecer unos horarios de trabajo, que no horarios de servicio, aplicando criterios de “oficina”, a los mandos y a un gran  número de miembros de la Policía conjugados con horarios plenamente ilógicos e irrazonables para los demás policías.

Nos encontraremos el 01 de abril, si nadie lo remedia, con un sistema de jornada laboral que perjudica gravemente a los servicios de Seguridad Ciudadana, servicios que son los que más en contacto están con los ciudadanos, y que es el encargado de velar por la seguridad diaria de la sociedad a la que sirve; un nuevo sistema de trabajo que somete a los Policías a unos turnos de trabajo que atentan contra la salud, contra la conciliación familiar y contra el desarrollo social de los mismos, no contemplando múltiples aspectos relacionados con el quehacer diario de la Policía, como las prolongaciones de jornada, las asistencias a juicios, la necesaria e imprescindible formación y  actualización, la remuneración económica de días festivos, ni un plus de nocturnidad, y que en resumen es más de lo mismo, mas precariedad para la labor más sensible e importante de la Policía, la más arriesgada, la menos valorada y la que el ciudadano más demanda para la protección de sus intereses legítimos.
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Publicado por

deparlamipueblo

Activista social y político que reside en Parla (Madrid).

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